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La naturaleza nos ha bendecido con cinco sentidos, tacto, vista, olfato, gusto y ¡OÍDO!
La pérdida de audición se produce tan paulatinamente que a veces progresa sin ser notada por años, hasta que un familiar o amigo nos lo hace saber. Las personas con un mínimo de pérdida de audición usan varias estrategias para ayudarse en diferentes situaciones, como aumentar el volumen del radio o la televisión, pidiendo a personas que repitan lo que dicen o que hablen mas alto, pues a ellos les parece que están balbuceando (pueden oír las voces pero no entienden, algunas palabras suenan iguales), tratan de no asistir a lugares de mucho ruido y las consonantes como la “s” o “t” empiezan a confundirse.
Esta actitud puede prolongarse pero generalmente es una solución temporaria ya que ellos se privan de una gran variedad de sonidos según progresa la sordera. Estas estrategias no serán suficientes para confrontar los efectos negativos de sus actividades diarias.
¿Sabia usted que una de cada 10 personas sufre de pérdida de audición y puede ser beneficiada con el uso de audífonos? Pero, solamente el 20% de ellos acuden a recibir ayuda auditiva. Una encuesta del Consejo Nacional de la Vejez (National Council on the Aging) demostró que la mayoría de los ancianos que empezaron a usar audífonos mejoraron mucho su calidad de vida. La encuesta también demostró que aquellos que fueron tratados se beneficiaron de las siguientes maneras:
Hoy en día los audífonos pueden ser ajustados a cualquier tipo de pérdida de audición y acomodados a cualquier tipo de estilo de vida a pesar de los años del paciente o su nivel de actividad. Mayores avances tecnológicos han traído el regalo del sonido a personas con pérdida de audición que no habían podido ser ayudadas en el pasado.